La guerra civil desencadenada en Homs el pasado viernes dejó ayer al menos 49 muertos en esta ciudad al oeste de Siria, según fuentes opositoras y de derechos humanos. Fue el quinto día consecutivo que la localidad sufre los bombardeos del régimen. Mientras, una delegación de los rebeldes visitó China para entrevistarse con los representantes de Pekín, quienes junto a Rusia vetaron el pasado sábado una resolución de condena contra Damasco.
El régimen de Bashar al Asad, presidente del país, denunció a través de la agencia estatal de noticias SANA ataques de “grupos terroristas” en la universidad de Al Baaz y en 16 hospitales. El Ministerio de Sanidad responsabiliza a los opositores de la falta de recursos médicos para atender a los heridos. “Impiden que la gente reciba tratamiento sanitario gratuito”, declaró el Ministerio en un comunicado. Los rebeldes culpan a las autoridades de los mismos delitos.
El médico Alí al Hazuri, que trabaja en Homs, denuncia las víctimas están siendo atendidas clandestinamente en casas y mezquitas para evitar los bombardeos. “El 50% de las víctimas están en el suelo porque no hay espacio”, declaró el doctor. También subrayó que necesitan urgentemente ayuda humanitaria básica que la Media Luna Roja (la Cruz Roja siria) no les puede proporcionar porque tiene vetada la entrada a la zona.
Más observadores a Siria
Ante la gravedad de la situación en Siria y el veto chino-ruso en el Consejo de Seguridad, Naciones Unidas y la Liga Árabe se plantean enviar al país del Creciente Fértil una misión de observación conjunta, según informó el miércoles el secretario general de la ONU, Ban Ki Moon. La organización panárabe ya mandó el pasado 26 de diciembre un grupo de observadores a Siria para analizar de primera mano la represión del régimen baazista, aunque un mes después abandonaron el país a causa del deterioro de la seguridad.
Ban Ki Moon se refirió como “desastroso” al fracaso que supuso que la ONU no alcanzara un acuerdo condenatorio internacional contra la violencia en Siria. El surcoreano considera que esto “ha animado al Gobierno sirio a intensificar la guerra contra su pueblo”. “Me temo que la atroz brutalidad que hemos visto en Homs, con ataques de armas pesadas contra civiles, es un oscuro presagio de que lo peor está por venir”, advirtió refiriéndose a la ofensiva que arrancó el pasado viernes, cuando más de 200 personas murieron por los bombardeos. Según cifras de la ONU, desde que empezaron las revueltas en el mes de marzo, más de 5.400 personas han fallecido en Siria.
Mientras representantes de la oposición viajaban a China para reunirse con el viceministro de Asuntos Exteriores de Pekín, Zhai Jun, el muftí (jurista de la ley islámica) de Siria se desplazó a Teherán para agradecer a Irán, país de credo predominantemente chií como el régimen alauí de Al Asad, su apoyo en la crisis, según informó el canal de televisión estatal iraní en castellano, Hispan TV.
El régimen de Bashar al Asad, presidente del país, denunció a través de la agencia estatal de noticias SANA ataques de “grupos terroristas” en la universidad de Al Baaz y en 16 hospitales. El Ministerio de Sanidad responsabiliza a los opositores de la falta de recursos médicos para atender a los heridos. “Impiden que la gente reciba tratamiento sanitario gratuito”, declaró el Ministerio en un comunicado. Los rebeldes culpan a las autoridades de los mismos delitos.
El médico Alí al Hazuri, que trabaja en Homs, denuncia las víctimas están siendo atendidas clandestinamente en casas y mezquitas para evitar los bombardeos. “El 50% de las víctimas están en el suelo porque no hay espacio”, declaró el doctor. También subrayó que necesitan urgentemente ayuda humanitaria básica que la Media Luna Roja (la Cruz Roja siria) no les puede proporcionar porque tiene vetada la entrada a la zona.
Más observadores a Siria
Ante la gravedad de la situación en Siria y el veto chino-ruso en el Consejo de Seguridad, Naciones Unidas y la Liga Árabe se plantean enviar al país del Creciente Fértil una misión de observación conjunta, según informó el miércoles el secretario general de la ONU, Ban Ki Moon. La organización panárabe ya mandó el pasado 26 de diciembre un grupo de observadores a Siria para analizar de primera mano la represión del régimen baazista, aunque un mes después abandonaron el país a causa del deterioro de la seguridad.
Ban Ki Moon se refirió como “desastroso” al fracaso que supuso que la ONU no alcanzara un acuerdo condenatorio internacional contra la violencia en Siria. El surcoreano considera que esto “ha animado al Gobierno sirio a intensificar la guerra contra su pueblo”. “Me temo que la atroz brutalidad que hemos visto en Homs, con ataques de armas pesadas contra civiles, es un oscuro presagio de que lo peor está por venir”, advirtió refiriéndose a la ofensiva que arrancó el pasado viernes, cuando más de 200 personas murieron por los bombardeos. Según cifras de la ONU, desde que empezaron las revueltas en el mes de marzo, más de 5.400 personas han fallecido en Siria.
Mientras representantes de la oposición viajaban a China para reunirse con el viceministro de Asuntos Exteriores de Pekín, Zhai Jun, el muftí (jurista de la ley islámica) de Siria se desplazó a Teherán para agradecer a Irán, país de credo predominantemente chií como el régimen alauí de Al Asad, su apoyo en la crisis, según informó el canal de televisión estatal iraní en castellano, Hispan TV.


