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jueves, 23 de febrero de 2012

Una periodista francesa pide ayuda desde Homs

Edith Bouvier es una periodista francesa herida en la ciudad Siria de Homs. El mismo ataque que ayer acabó con la vida de sus compañeros Marie Colvin y Rémi Ochlik la ha dañado la pierna. La corresponsal de Le Figaro pide ayuda a través de Youtube para ser evacuada del país. Necesita ser operada en la cuna de la revuelta siria no hay medios para llevar a cabo cirugías. Pide un alto el fuego y un  medio de transporte para llegar a Líbano.



jueves, 16 de febrero de 2012

El Ejército sirio bombardea Deraa

La Asamblea General de la ONU votará hoy una resolución contra Damasco

El Ejército sirio bombardeó ayer la ciudad de Deraa, situada al sur del país, según informaron grupos de la oposición. Las protestas en Siria comenzaron en esta localidad, en marzo de 2011, pero al cabo de un mes fueron sofocadas. El régimen de Bashar al Asad también continuó su ofensiva sobre las ciudades de Hama y Homs.

La Asamblea General de Naciones Unidas votará hoy una resolución condenatoria a Damasco, decisión que Rusia y China vetaron en el Consejo de Seguridad el 5 de febrero. Un representante de Pekín viajará hoy a Siria para entrevistarse con el Gobierno e intentar mediar en el conflicto.

En Deraa, el objetivo del régimen es expulsar a los combatientes del Ejército Libre Sirio, según señalaron grupos opositores. En Homs, en el centro del país, las ofensivas del Ejército se remontan dos semanas atrás. En Hama, también en el centro, se está llevando a cabo una campaña de detenciones por parte del régimen.

La ONU vota la condena
La Asamblea General de Naciones Unidas se reunirá esta noche (hora española)en Nueva York para votar una resolución de condena al régimen de Bashar al Asad basada en el plan de la Liga Árabe. Pedirá que el presidente sirio abandone el poder y el cese de la violencia. Se espera que la mayoría de los 193 Estados miembro apoyen la resolución, aunque ésta no será vinculante. En diciembre, 133 países ya se pronunciaron a favor de una condena a Damasco.

Rusia rechaza el plan de la ONU amparándose en la defensa de la soberanía siria. Moscú pide el cese de todo tipo de violencia, y condena por igual a Gobierno y oposición.

El viceministro chino de Exteriores, Zhai Jun, viajará hoy a Damasco para entrevistarse con el representantes del régimen y con “otras partes implicadas”, sin precisar si se trata de la oposición, según informó el Gobierno de Pekín. El objetivo del viaje es mediar en la crisis siria. Estados Unidos y la Unión Europea acusan a China de no hacer lo suficiente para acabar con el conflicto. Más de 5.400 personas han muerto en el país desde que comenzaron las protestas en marzo, según cifras de la ONU.

lunes, 13 de febrero de 2012

La violencia tribal dificulta la transición libia

Los enfrentamientos entre tribus rivales en Libia dejaron ayer al menos tres muertos en la provincia de Al Kufra, al sureste del país, según ha informado un miembro de las fuerzas de seguridad. En el aniversario del comienzo la revolución –que se cumple el próximo viernes 17 de febrero-, el país no ha alcanzado la estabilidad, y las milicias regionales combaten por el poder y los recursos.

La violencia comenzó el pasado domingo. Grupos de personas armadas se han enfrentado a los combatientes de la tribu Tibu, procedente del norte de Chad y del sur de Libia, Sudán y Níger. La población local acusa a los Tibu de ocupar un oasis cercano e intentar asentarse en él. Según el agente Abdelbari Idriss, la tribu chadiana instaló un campamento en la localidad de Jalu el domingo por la noche y desde entonces están resistiendo allí.

En la provincia de Al Kufra la identidad tribal está más exacerbada que en las tribus de la costa mediterránea. En el año 2009, el régimen de Gadafi tuvo que enfrentarse a una rebelión tribal en la zona. El sátrapa se vio obligado a enviar helicópteros para frenar el levantamiento. El año pasado, Sudán les mandó armas para ayudar a los sublevados libios a controlar la zona frente a las milicias gadafistas.

Escollos en la transición
La transición libia está encontrando muchos escollos en su camino a la democratización. Los enfrentamientos entre milicias regionales y tribus rivales, que buscan aumentar su cuota de poder en el mapa de la nueva Libia, están dificultando el proceso. El Consejo Nacional de Transición (CNT), que desempeña las funciones de Gobierno provisional hasta que se celebren elecciones constituyentes –previstas para el mes de junio- no consigue consolidar su autoridad.

La debilidad de las nuevas instituciones libias se ha manifestado desde la muerte de Gadafi, en el mes de octubre. Un claro ejemplo de la inestabilidad del país se produjo a finales del mes de enero en la localidad de Bani Walid, en el distrito occidental de Misrata. La violencia desatada en la zona se atribuía a “enfrentamientos entre la población local y brigadas revolucionarias”, según expuso el enviado especial de Naciones Unidas a Libia, Ian Martin, ante el Consejo de Seguridad.

El próximo viernes 17 de febrero Libia celebra el aniversario de la revolución que culminó en el mes de octubre con la muerte del dictador Muamar al Gadafi, que se mantuvo en el poder durante 42 años. Los ocho meses de conflicto acabaron con decenas de miles de muertos y la ruptura del consenso que todas las facciones políticas y regionales habían mantenido durante la guerra. Por eso, un año después, el reto de la Administración libia es “la construcción de un estado de derecho”, según declaró Hasan Adru, miembro del CNT.

Los libios irán a las urnas el próximo mes de junio para elegir un congreso nacional y una Asamblea constituyente que redactará la nueva Carta Magna libia. Las elecciones generales tendrán que esperar, al menos, un año más.

viernes, 10 de febrero de 2012

Quinto día consecutivo de asedio sobre Homs

La guerra civil desencadenada en Homs el pasado viernes dejó ayer al menos 49 muertos en esta ciudad al oeste de Siria, según fuentes opositoras y de derechos humanos. Fue el quinto día consecutivo que la localidad sufre los bombardeos del régimen. Mientras, una delegación de los rebeldes visitó China para entrevistarse con los representantes de Pekín,  quienes junto a Rusia vetaron el pasado sábado una resolución de condena contra Damasco.

El régimen de Bashar al Asad, presidente del país, denunció a través de la agencia estatal de noticias SANA ataques de “grupos terroristas” en la universidad de Al Baaz y en 16 hospitales. El Ministerio de Sanidad responsabiliza a los opositores de la falta de recursos médicos para atender a los heridos. “Impiden que la gente reciba tratamiento sanitario gratuito”, declaró el Ministerio en un comunicado. Los rebeldes culpan a las autoridades de los mismos delitos.

El médico Alí al Hazuri, que trabaja en Homs, denuncia las víctimas están siendo atendidas clandestinamente en casas y mezquitas para evitar los bombardeos. “El 50% de las víctimas están en el suelo porque no hay espacio”, declaró el doctor. También subrayó que necesitan urgentemente ayuda humanitaria básica que la Media Luna Roja (la Cruz Roja siria) no les puede proporcionar porque tiene vetada la entrada a la zona.

Más observadores a Siria
Ante la gravedad de la situación en Siria y el veto chino-ruso en el Consejo de Seguridad, Naciones Unidas y la Liga Árabe se plantean enviar al país del Creciente Fértil una misión de observación conjunta, según informó el miércoles el secretario general de la ONU, Ban Ki Moon. La organización panárabe ya mandó el pasado 26 de diciembre un grupo de observadores a Siria para analizar de primera mano la represión del régimen baazista, aunque un mes después abandonaron el país a causa del deterioro de la seguridad.

Ban Ki Moon se refirió como “desastroso” al fracaso que supuso que la ONU no alcanzara un acuerdo condenatorio internacional contra la violencia en Siria. El surcoreano considera que esto “ha animado al Gobierno sirio a intensificar la guerra contra su pueblo”. “Me temo que la atroz brutalidad que hemos visto en Homs, con ataques de armas pesadas contra civiles, es un oscuro presagio de que lo peor está por venir”, advirtió refiriéndose a la ofensiva que arrancó el pasado viernes, cuando más de 200 personas murieron por los bombardeos. Según cifras de la ONU, desde que empezaron las revueltas en el mes de marzo, más de 5.400 personas han fallecido en Siria.

Mientras representantes de la oposición viajaban a China para reunirse con el viceministro de Asuntos Exteriores de Pekín, Zhai Jun, el muftí (jurista de la ley islámica) de Siria se desplazó a Teherán para agradecer a Irán, país de credo predominantemente chií como el régimen alauí de Al Asad, su apoyo en la crisis, según informó el canal de televisión estatal iraní en castellano, Hispan TV.

miércoles, 8 de febrero de 2012

El Ejército sirio continúa su ofensiva sobre Homs


El régimen de Bashar al Asad, presidente de Siria, reanudó ayer sus bombardeos sobre la ciudad de Homs, situada al oeste del país. El Ejército disparó unos 500 proyectiles sobre casas, mezquitas y calles donde los ciudadanos suelen manifestarse contra el Gobierno, según precisó la Comisión General de la Revolución Siria. El único hospital de la zona, el Al Maidani, también fue atacado.

El Ministerio sirio del Interior excusa los bombardeos amparándose en la persecución de los “grupos terroristas armados” que operan en Homs, una de las cunas de la revuelta. El Gobierno alega que con los ataques pretenden “recuperar la seguridad y la estabilidad en la ciudad” y acusan a los “grupos terroristas” de ser los culpables de la escalada de la violencia que se ha producido desde el pasado viernes, cuando más de 200 personas fallecieron en el peor ataque del régimen baazista desde que dieron comienzo las protestas en el mes de marzo.

El principal valedor del régimen sirio, Rusia, viajó ayer martes a Damasco para buscar una salida a la crisis que vive el país árabe. El ministro de Asuntos Exteriores, Serguéi Lavrov, visita Siria tres días después de que Rusia y China impidieran que el Consejo de Seguridad impulsara una resolución condenatoria al régimen alauí por la represión de las revueltas ciudadanas que han dejado ya más de 5.400 víctimas mortales, según cifras de la ONU.

Condenas internacionales
La represión siria y el veto ruso-chino han provocado una oleada de críticas y reacciones diplomáticas. Turquía prometió ayer una “nueva iniciativa” para acabar con el conflicto sirio, según declaró el primer ministro, Recep Tayyip Erdogan, sin especificar acciones concretas. Ankara también criticó la incapacidad de la ONU para impulsar iniciativas contra Damasco. “La decisión del Consejo de Seguridad es un fracaso para el mundo civilizado: ha secuestrado la conciencia de la comunidad internacional”, adujo Erdogan. Y añadió una crítica personal contra el líder alauí: “Asad dice que luchará hasta la muerte, pero si es tan heroico, ¿por qué no lucha por los Altos del Golán [ocupados por Israel desde la Guerra de los Seis Días, en 1963] sino que dirige su heroísmo contra su propio pueblo?”.

El Gobierno italiano llamó ayer a consultas a su embajador en Damasco, sumándose así a Reino Unido y Bélgica, que retiraron a sus embajadores el pasado lunes. Mientras, Alemania –cuyo emisario se marchó de Siria el 1 de febrero- está estudiando el cierre de su embajada.

Unicef denunció ayer en Ginebra un incremento de la violencia contra niños en el país del Creciente Fértil. La portavoz de la organización, Marixie Mercado, explicó que “cientos” de menores son víctimas de “arrestos arbitrarios, torturas y abusos sexuales” en centros de detención. Según cifras de la ONU, al menos 384 menores de 14 años han sido asesinados en Siria desde marzo.

Fuente: Agencias



sábado, 4 de febrero de 2012

Más de 200 muertos en bombardeos sobre Siria

La oposición acusa al Bashar al Asad de la masacre de Homs

Más de 200 personas murieron anoche y al menos otras 500 resultaron heridas en la ciudad siria de Homs, situada al oeste del país y cuna del alzamiento contra el régimen de Bashar al Asad, tras varios bombardeos indiscriminados. La oposición acusa al Gobierno de la matanza, que se ha convertido en la más sangrienta desde que comenzó la revuelta el pasado mes de marzo. 

La ciudad de Homs tras los bombardeos. Foto: REUTERS

Según el diario The New York Times, la causa que desencadenó los bombardeos fue el secuestro de una docena de soldados a manos de desertores. Tras el suceso, el Ejército atacó durante horas Khalidiya y otros cinco barrios de Homs. El periodista de la BBC Paul Wood, corresponsal en Siria, añade que los militares han usado proyectiles de mortero y tanques desplegados en las afueras. Desde el régimen niegan tajantemente tener algo que ver con la masacre y acusan a grupos terroristas armados. 

Testigos aseguran que el ataque se produjo contra edificios habitados y mezquitas y que, bajo los escombros, aún hay heridos y cadáveres sepultados. Agregan que el bloqueo que sufre la zona está dificultando la asistencia médica: no hay ambulancias y se han improvisado dos hospitales para atender a los heridos. Pero ni siquiera los centros médicos se salvan de la violencia. Un grupo de shabiha (matones del régimen) ha asaltado el hospital de Al Amal, que alberga más de 50 cadáveres y un centenar de heridos. 

El suceso se produjo horas antes de que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas se reuniera en Nueva York para intentar sacar adelante una resolución de condena a Siria. La agencia estatal de noticias siria, Sana, considera que se ha intentado inculpar al Ejecutivo de Bashar al Asad para impulsar una resolución condenatoria a Damasco. A pesar de todo, Rusia y China han vetado la propuesta y la comunidad internacional sigue sin condenar a Siria, donde más de 6.000 personas han fallecido desde que comenzaron las protestas, según cifras de la ONU.

Fuentes: El País, El Mundo, La Vanguardia, Público.

miércoles, 25 de enero de 2012

Egipto deroga la Ley de Emergencia

La Junta Militar satisface una de las principales demandas de la población el día en que se cumple un año del comienzo de la revolución

Hoy, 25 de enero, se cumple un año del comienzo de la revolución que acabó destronando al dictador egipcio Hosni Mubarak. Y hoy se verá satisfecha una de las principales demandas de los manifestantes que salieron a la calle para protestar por los abusos de un régimen que les había sometido durante 30 años. Por fin se levanta el Estado de Emergencia en Egipto. 

El mariscal Husein Tantaui, máximo mandatario de la Junta Militar que gobierna el país magrebí desde la caída del rais el pasado mes de febrero, declaró ayer en un discurso televisado que el Estado de Emergencia sería levantado en todas las provincias siempre y cuando no se dieran en ellas “casos de violencia”. Tantaui no matizó a qué se refería con esta ambigua expresión, un posible resquicio al que recurrir en caso de que la situación en Egipto no fuera la deseada por las autoridades. La Ley de Emergencia rige el país de los faraones desde 1981, cuando el expresidente Anuar el Sadat fue asesinado por terroristas islámicos durante un desfile. Desde entonces, Mubarak se amparó en el pretexto del terrorismo para recortar libertades y derechos humanos. 

El mariscal Husein Tantaui durante el discurso en el que proclama la derogación de la Ley de Emergencia

La liberación de los presos políticos es otra de las principales consignas de los egipcios que protestan en las calles. Y la Junta Militar ha satisfecho esta demanda, pero de forma limitada. Cerca de 2.000 detenidos, juzgados en tribunales militares, serán puestos en libertad. El número es pequeño en comparación con el total de presos de conciencia que, según la asociación “No a los juicios militares para civiles”, asciende hasta 12.000. 

Con estas medidas, la Junta Militar pretende calmar los ánimos y demostrar a los ciudadanos que su intención no es mantenerse en el poder ni seguir una línea continuista con el gobierno de Hosni Mubarak. El traspaso del poder a los civiles se verá culminado el próximo mes de junio, para cuando están convocadas las elecciones presidenciales. El primer paso hacia la democracia se dio hace unos días con la constitución de la Asamblea del Pueblo. Parlamento encargado de redactar una Constitución que rija el nuevo periodo de Egipto y donde más del 70% de los escaños están ocupados por diputados pertenecientes a partidos islámicos de tendencia tanto moderada como radical.

lunes, 28 de noviembre de 2011

La Liga Árabe estrangula la maltrecha economía Siria

La organización panárabe impone duras sanciones al régimen de Bashar al Asad 

La Liga Árabe se sube al carro de los países e instituciones que han impuesto sanciones a Siria. El régimen de Bashar al Asad se negó a permitir que un grupo de observadores de la organización panárabe se internaran en su país para analizar la situación desde dentro y marcar las pautas a seguir para llegar al fin del conflicto. Por ello, la Liga Árabe ha optado por aislar aún más al régimen alauí a base de sanciones económicas. 

Las sanciones incluyen suspender todas las transacciones con el Banco Central sirio, prohibir a los dirigentes sirios viajar a otros países árabes, congelar sus fondos en estos estados y paralizar las inversiones que los miembros de la Liga tengan previstas en Siria. El comercio también se verá frenado, aunque exceptuando los bienes de primera necesidad para la población. Los bancos centrales árabes deberán vigilar todas las operaciones que tengan como destino Siria, y permitir solo las transacciones de trabajadores sirios residentes en el extranjero a sus familiares en el país. 

Todas estas sanciones serán aplicadas de inmediato, pero hay otras que permanecen aún en el tintero. Es el caso de la cancelación de cualquier vuelo entre Siria y los países de la Liga Árabe. Esta medida requiere una revisión porque la organización considera que castigaría demasiado a la población civil. 

Ahogo económico 
Las medidas adoptadas tienen por objetivo estrangular económicamente al régimen de Bashar al Asad para que ceda a las presiones internacionales. También se verá afectada directamente la burguesía, simpatizante habitual del Gobierno sirio. La Liga Árabe pretende así que los comerciantes retiren su apoyo a al Asad cuando vean sus negocios directamente afectados por las sanciones. La economía siria se encuentra aislada por casi todos los flancos. Según el Fondo Monetario Internacional, sufrirá una recesión del 2% este año. El ministro sirio de Economía, Mohamed Nidal el Shaar, reconoce la situación: “Esta no es una crisis fácil. Es la peor de nuestra historia, porque afecta directamente al ciudadano sirio; afecta a la calle, a las fábricas, a la comunidad empresarial”, manifestó. A pesar de esta afirmación del pésimo estado del país, el Gobierno no cede y los muertos siguen aumentando cada día que pasa. Según la ONU, más de 3.500 personas han fallecido desde que la revuelta dio comienzo en el mes de marzo. 

Líbano e Irak, aliados de Damasco 
Esta es la primera vez que la Liga Árabe sanciona económicamente a uno de sus miembros (es más, a un miembro fundador como es Siria). Y lo hizo casi por unanimidad. Solo Líbano e Irak se abstuvieron en la votación. Por un lado, en Líbano el mayor peso de gobierno lo tiene el partido-milicia chií Hezbolá, importante aliado de Damasco. En cambio, el partido del ex primer ministro libanés Saad Hariri, Coalición Futuro, es de ideología suní y ha impulsado manifestaciones en contra de al Asad y, por tanto, en contra de Hezbolá. Hay que recordar que cuatro dirigentes del partido-milicia han sido imputados por la ONU por haber, supuestamente, asesinado a Rafik Hariri, padre de Saad, para hacerse con el Gobierno. Por otra parte, Irak también cuenta con un importante porcentaje de población chií, afín con el Gobierno sirio (que es de tendencia alauí, una rama del chiismo) y es el segundo socio comercial de Siria tras la Unión Europea. Siria comparte frontera con estos dos países que no acatarán el dictamen de la Liga Árabe, lo que le dará un pequeño respiro a la hora de hacer frente al bloqueo comercial. En el eje opuesto se encuentran los estados árabes suníes, encabezados por Arabia Saudí, EEUU, la UE, Turquía o Israel. El Estado judío pretende romper la conexión Irán-Hezbolá, cuyo nexo de unión es Siria. 

El Gobierno sirio ha calificado de “traición” la decisión de la Liga Árabe y acusa a la organización de violar su soberanía. El régimen también denuncia que las potencias extranjeras están impulsando la revuelta ciudadana. Al Asad se mantiene en sus trece y ha asegurado que las fuerzas de seguridad seguirán combatiendo a la oposición, a los que califica de “terroristas”. “No habrá tolerancia con ellos, les seguiremos a todas partes”, sentenció el presidente. Así parece difícil que se pueda llegar a una resolución rápida y pacífica del conflicto. 

La Liga Árabe retirará las sanciones impuestas contra Siria si el régimen baazista accede a que sus observadores entren en el país.

sábado, 26 de noviembre de 2011

La Liga Árabe se harta de Siria y planea imponer sanciones económicas

Damasco no responde a la exigencia de mandar observadores al país

Siria vuelve a ignorar el último ultimátum de la Liga Árabe. La organización panárabe había concedido al gobierno de Bashar al Asad una prórroga de 24 horas para que aceptara la presencia de observadores internacionales en su territorio que tutelaran el cese de los enfrentamientos en el país. El plazo acabó ayer y no hubo respuesta. Mientras, en Siria siguen aumentando los muertos cada día que pasa. Hoy han fallecido al menos tres personas, entre ellas un niño de diez años. 

La Liga Árabe estudia ahora imponer sanciones concretas al régimen: la suspensión de los vuelos a Siria, la congelación de las cuentas del Gobierno y la interrupción de las transacciones financieras y con el banco central. La medida más drástica incluiría prohibir los intercambios comerciales, exceptuando a los productos de primera necesidad para no penalizar más a la población civil. Por otra parte, la organización panárabe estudia romper relaciones diplomáticas con Siria (ya suspendieron su presencia en la Liga Árabe) y ceder competencias sobre el asunto a Naciones Unidas. Estas sanciones se añadirían a las que Estados Unidos y la Unión Europea ya mantienen sobre el país (embargo a las exportaciones de petróleo, congelación de activos o prohibición de viajar a varias personalidades del régimen, entre las que está incluido el presidente Bashar al Asad). 

Cualquier tipo de castigo al régimen sirio excluiría la posibilidad de una intervención armada. Así lo ha manifestado el viceprimer ministro turco y portavoz del Gobierno, Bulent Arinc. “No enviaremos soldados, no intervendremos y no permitiremos crear condiciones para que otros intervengan”, sentenció. Desde Ankara consideran que una intervención militar provocaría importantes divisiones y desequilibrios en todo oriente Medio. Según la agencia de noticias iraní FARS, al Asad ya advirtió al ministro de Exteriores turco, Ahmad Davutoglu, de importantes represalias internacionales si a la ONU se le ocurría intervenir en Siria como ya hizo en Libia. Damasco amenazó con el lanzamiento de misiles contra los Altos del Golán, anexionados a Israel en 1981, y donde también intervendría el partido-milicia chií libanés Hezbolá. En una segunda fase y en colaboración con Irán, el objetivo serían la flota estadounidense y los intereses europeos en el Golfo Pérsico. 

Mientras, en Siria, miles de personas se han lanzado a las calles de Damasco, Alepo y Latakia para protestar por las exigencias de la Liga Árabe. Apoyan al Gobierno y acusan al organismo panárabe de violar la soberanía nacional del país.

Los islamistas moderados celebran la victoria en las elecciones marroquíes

La baja participación marca los comicios 

Los islamistas moderados del Partido Justicia y Desarrollo (PJD) festejan su más que probable victoria en las elecciones legislativas de Marruecos. En la sede del partido ya celebraban anoche una fiesta (donde corría el té verde en lugar del champán) por ser el partido más votado en las elecciones que tuvieron lugar ayer en todo el país. 

Los resultados de los comicios aún no son oficiales, y los datos con los que cuenta el PJD provienen de los escrutinios parciales que los propios interventores del partido, colocados en las mesas electorales, les han facilitado. Según el secretario general de los islamistas moderados, Abdelilá Benkiran, el recuento final superará todas las expectativas. “Vamos a conseguir entre 90 y 100 escaños”, apuntó. Aún así, el recuento parcial correspondía sobre todo a los votos de las ciudades, de donde el PJD recibe casi todo su apoyo. Aún faltan por contabilizar las zonas rurales, mucho más desfavorables para ellos. El Ministerio del Interior aún no se ha pronunciado para ofrecer datos oficiales. 

Abdelilá Benkiran, secretario general del PJD, con toda probabilidad ganador de las elecciones

El parlamento marroquí está compuesto por 395 diputados, lo que obligará al PJD a aliarse con otras fuerzas políticas. La principal opción para los islamistas es coaligarse con los partidos del actual Gobierno de coalición: el Partido Istiqlal (nacionalistas y liderados por el actual primer ministro, Abbas el Fassi), la Unión Socialista de las Fuerzas Populares (la principal formación de centro-izquierda y que forma parte de la Internacional Socialista) y el Partido del Progreso y el Socialismo. De momento, sólo han descartado el acuerdo con el Partido Autenticidad y Modernidad (PAM), más conocido como “el partido del rey”, y la Agrupación Nacional de Independientes (RNI), del actual ministro de Economía, Salahedine Mezuar. 

Estas elecciones se han adelantado 10 meses debido a las reivindicaciones aperturistas del movimiento 20-F, la vertiente marroquí de la primavera árabe. Sus protestas también obligaron al rey Mohamed VI a modificar la Constitución y recortar sus poderes como monarca. Las modificaciones establecidas se aplicarán a partir de estas elecciones, e implican que el monarca deba elegir al que será primer ministro de entre los candidatos de la formación política ganadora, sin tener que decantarse por el líder del partido, en este caso el PJD. Los islamistas moderados no eran, ni mucho menos, los preferidos por Mohamed VI para formar gobierno. 

Baja participación 
Las elecciones marroquíes se han visto marcadas por el escaso interés que suscitan entre la población. Solo el 45% de los 13,5 millones de electores inscritos han ejercido su derecho al voto. El porcentaje se reduce hasta el 28,4% de participación si se contabiliza también a los mayores de 18 años que no se han inscrito en las listas bien por apatía o bien por rechazo. A pesar de todo, la afluencia ha sido más elevada que en el año 2007, cuando solo acudieron a votar el 37% de los inscritos. 

El Gobierno ha intentado a toda costa convencer al electorado de que ejerciera su derecho a voto. El Ministerio del Interior ha enviado mensajes de texto a los electores y ha fomentado los anuncios de televisión para inducir a la movilización. Incluso algunos imanes, funcionarios del Estado, excusaron a los fieles que no acudieron a la oración del viernes si fue para ir a votar. Pero, a pesar de todo el esfuerzo, la implicación popular con las reformas “anti primavera árabe” impulsadas por Mohamed VI ha sido escasa. En cambio, parece que el Movimiento 20 de Febrero, impulsor de las protestas ciudadanos, ha visto medianamente satisfechos sus deseos. Durante las últimas semanas y apoyados por tres partidos de izquierdas y la gran asociación islamista Justicia y Espiritualidad, han promovido el boicoteo a las urnas. Éstos últimos convocaron el jueves por la noche una gran marcha en las calles de Tánger para mostrar su rechazo al proceso electoral, en el que no están admitidos. 

Elecciones limpias 
4.000 observadores velaron durante toda la jornada electoral para que la transparencia se mantuviera durante las votaciones y el recuento. A pesar de ello, es difícil mantener la legalidad con más de 38.000 colegios en los que los ciudadanos podían ejercer su derecho al voto. De esos 4.000 observadores, solo 200 eran extranjeros. 

Los resultados definitivos de los comicios se conocerán esta tarde o mañana, unas 48 horas después del cierre de los colegios electorales.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

El presidente Saleh acepta por cuarta vez una salida pacífica al conflicto en Yemen

El mandatario ha viajado a Riad para firmar el plan del Consejo de Cooperación del Golfo 

Primera aparición pública de Saleh tras sufrir el atentado en Saná

El presidente de Yemen, Ali Abdalá Saleh, ha viajado a Riad para firmar el plan del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) que le insta a abandonar el poder y convocar elecciones en dos meses. Y ya es la cuarta vez que lo acepta. Las tres anteriores el mandatario yemení se echó atrás en el último momento. 

Las protestas contra el régimen estallaron el pasado 27 de enero y los muertos superan los dos centenares. En el mes de abril el CCG, formado por Arabia Saudí, Emiratos Árabes, Kuwait, Omán, Bahréin y Qatar, propuso a Saleh traspasar el poder a su vicepresidente, Abdo Rabu Mansur Hadi, crear un Gobierno de unidad nacional en un plazo de 30 días y convocar elecciones dos meses después. La iniciativa también incluye inmunidad para el presidente yemení y sus altos cargos, algo con lo que los ciudadanos del país del golfo no están de acuerdo. Decenas de miles de opositores han salido a la calle de la capital, Saná, y de Taiz, la segunda ciudad del país, para pedir que Saleh sea juzgado por sus delitos. Además, protestan porque este acuerdo no supondría una ruptura con el actual régimen. 

Durante el transcurso de las protestas, Saleh ya ha viajado a Riad, pero por motivos muy diferentes. El presidente yemení sufrió en junio un atentado en el palacio presidencial que le produjo quemaduras por todo el cuerpo, por lo que se desplazó a Arabia Saudí para ser tratado. Según confirmó el propio Saleh, fue intervenido quirúrgicamente hasta en ocho ocasiones. Su evacuación y el vacío de poder alentaron los rumores de un golpe de estado, aunque la intervención de los saudíes evitó cualquier intento de la oposición de tomar el control del país. El pasado 23 de septiembre volvió a Yemen y a principios de octubre prometió que dimitiría, lo que no se produjo. Diplomáticos occidentales explican estos cambios de opinión (incluyendo las tres veces que ha aceptado y luego rechazado el plan del CCG) a la influencia de su hijo Ahmed y de tres de sus sobrinos. Ellos controlan los principales cuerpos de seguridad del país. Por eso este nuevo intento de buscar una salida pacífica al conflicto yemení no alienta al optimismo.

viernes, 18 de noviembre de 2011

Los egipcios vuelven a la plaza de Tahrir reclamando democracia


Piden a la Junta Militar que ceda el poder a autoridades civiles

Los egipcios han vuelto hoy a la emblemática plaza de Tahrir. Decenas de personas se han concentrado en El Cairo y otras ciudades egipcias para exigir a la Junta Militar que ceda el poder político a autoridades civiles antes de finales del mes de abril. 

El Ejército gobierna el país desde que Hosni Mubarak cayó el pasado 11 de febrero. Entonces, los militares se negaron a disparar contra los manifestantes y apoyaron las reivindicaciones del pueblo egipcio. Por ello los ciudadanos creyeron que los militares serían los más adecuados para guiar la transición del país. Ahora la situación ha cambiado. El Ejército trata de mantenerse en el poder y de condicionar la futura Constitución a sus propios intereses para no perder los privilegios que ostentan desde 1952, cuando un golpe militar derrocó la monarquía en Egipto. La Junta Militar pretendía imponer a la nueva Carta Magna que el poder militar no se viera supeditado al civil y el control total de su propio presupuesto. Además, incluían una cláusula que les permitiría controlar la redacción de la futura Constitución, pudiendo convocar un nuevo comité constitucional si alguno de los puntos propuestos fuera en contra, a su entender, de los pilares básicos del Estado. Los ciudadanos se han lanzado a la calle en protesta por lo que consideran un intento de coartar la democracia. 

Los abusos cometidos por el Ejército desde la caída del rais Mubarak van desde represión violenta de las protestas ciudadanas hasta torturas y juicios militares a civiles. Además, han tratado de perpetuarse en el poder dando largas a la hora de informar acerca de las elecciones presidenciales que deberían convocarse tras la elaboración de la nueva Constitución egipcia (labor de los diputados elegidos en las urnas el próximo 28 de noviembre). 


Violencia sectaria 

Mientras tanto, la violencia sectaria sigue haciendo mella en la sociedad egipcia. Ayer al menos 29 personas de fe copta resultaron heridas durante una manifestación en recuerdo de los cristianos fallecidos el pasado 9 de octubre frente al edificio de la televisión pública, en el Maspero. Los coptos que perdieron la vida hace 40 días fueron duramente reprimidos por la policía militar mientras protestaban por la quema de una Iglesia. La marcha de anoche fue interrumpida antes de llegar al Maspero por unos desconocidos que lanzaron piedras y cócteles molotov a los asistentes. Las fuerzas de seguridad dispersaron las calles con gases lacrimógenos. Los coptos representan un 10% de la población total en Egipto. Muchos de ellos se sienten discriminados y denuncian ser tratados como ciudadanos de segunda. 

jueves, 17 de noviembre de 2011

Los egipcios exigen al Ejército que ceda el poder a civiles

La plaza de Tahrir volverá a ser el epicentro de la protesta

La plaza de Tahrir se ha convertido en el emblema de la lucha por la democracia en El Cairo. Por ello, un viernes más, los egipcios se concentrarán en el epicentro de las protestas del pasado mes de enero para exigir a los militares que cedan el poder político a autoridades civiles. 

Tras la caída de Hosni Mubarak, los egipcios se las prometían muy felices. Parecía que la batalla por la libertad y la democracia ya estaba ganada. Pero no fue así. Los militares, que no apoyaron al rais durante las protestas, se alzaron como los elegidos para guiar al pueblo en la transición. Liderados por el mariscal Tantaui, prometieron elecciones y una nueva Constitución. Pero, para ello, se apoyaron en algunas de las leyes más detestadas de Mubarak con el fin de “mantener el orden”. Es el caso, por ejemplo, de la Ley de Emergencia. Tras nueve meses de gobierno, las intenciones de la Junta Militar parecen más encaminadas a no perder los privilegios de los que disfrutaban en la época de Mubarak y a mantenerse en el poder que a impulsar un verdadero Estado democrático. 

Los egipcios acudirán por primera vez a las urnas en unos comicios democráticos el próximo 28 de noviembre. Elegirán los 498 escaños de la Asamblea del Pueblo y los 270 de la cámara baja o Shura. Tras su elección, los diputados deberán confeccionar la nueva Constitución, que será ratificada en referéndum por la población. He aquí el problema. La Junta Militar ha intentado inmiscuirse en la elaboración de esa nueva Carta Magna imponiendo unos principios supraconstitucionales que les beneficien, como por ejemplo otorgar poderes adicionales al Ejército y eximirlo del control presupuestario. Los partidos políticos han rechazado tal interferencia en el futuro poder legislativo. Los Hermanos Musulmanes consideran que las condiciones presentadas en el borrador del proyecto por Ali el Selmi, viceprimer ministro de Asuntos Políticos, contribuyen a “consagrar la dictadura” y “roban la soberanía a pueblo”. A pesar de todo, la mayoría de las formaciones políticas ha aceptado escuchar las propuestas de los militares, siempre y cuando sus peticiones no sean vinculantes a la hora de elaborar la nueva Constitución. El partido de la Libertad y la Justicia, brazo político de la cofradía integrista de los Hermanos Musulmanes, es el favorito en las elecciones del día 28, lo que explica su firme oposición a que cualquier agente externo interfiera en la comisión constitucional que los diputados deberán formar y en la que, presumiblemente, tendrán la mayoría. Cualquier imposición frustraría el establecimiento de sus principios políticos, encabezados por un Estado Islámico y la sharía como norma básica, en la futura Constitución. 

Tras la elaboración de la Constitución, los egipcios volverían a acudir a las urnas para elegir al nuevo presidente del país. La Junta Militar se muestra esquiva en este asunto, y ha planteado no celebrar dichos comicios hasta 2013. Por todos estos motivos, los ciudadanos egipcios de todas las tendencias políticas volverán a llenar el próximo viernes la plaza de Tahrir. Exigirán, sin condiciones, que sean autoridades civiles quienes detenten el poder político. La labor de los militares se da por concluida.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Siria prosigue con la represión a pesar de las amenazas de la Liga Árabe

La organización se reunirá hoy en Rabat para suspender a Damasco ante el incumplimiento del ultimátum

El margen de maniobra concedido por la Liga Árabe a Bashar al Asad para que pusiera fin a la represión en Siria acaba hoy. El presidente baazista no ha cumplido las expectativas de la organización panárabe, que hoy se reunirá en Rabat para hacer efectiva la suspensión anunciada el pasado sábado en El Cairo. Las exigencias de la Liga Árabe incluían un cese inmediato de la violencia, la retirada del Ejército de las calles y la liberación de todos los presos políticos. Ninguna de las premisas se ha cumplido con garantías. El número de víctimas en el país aumenta cada día. Al menos un centenar de personas han fallecido en las últimas 48 horas envueltas en manifestaciones o enfrentamientos con las fuerzas de seguridad sirias. Por ello, el intento a la desesperada de convencer a la Liga Árabe de que se eche atrás en su decisión al liberar ayer a 1.180 personas arrestadas durante la revuelta ha caído en saco roto. Y más teniendo en cuenta que el número de presos de conciencia asciende hasta 15.000, según cifras de la oposición. 

El presidente al Asad está siendo presionado por todos los flancos. Al ultimátum de la Liga Árabe se añadió ayer la presión del rey Abdulá de Jordania, que pidió al dirigente sirio que abandone el poder. El monarca declaró a BBC World News que si él fuera al Asad “yo dimitiría y me aseguraría de que quienquiera que viniera detrás de mí tuviera la capacidad de cambiar el estatus quo que estamos viviendo ahora”. Por otra parte, Europa y Turquía siguieron incrementando la presión sobre el régimen. Mientras que la Unión Europea ha ampliado la prohibición de viajar a territorio comunitario y ha congelado los bienes de otros 18 individuos próximos al régimen sirio (sanciones que afectan ya a 19 entidades y 56 personas, entre las que se incluye al propio Bashar al Asad), Turquía amenaza con cortarle la luz a Siria. “Actualmente todavía les nutrimos de electricidad, pero ignoro lo que ocurrirá la próxima semana”, explica el ministro de Energía turco, Taner Yildiz. La decisión está en manos del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, que ha declarado que ya nadie espera “que el Gobierno de Asad responda a las demandas de la comunidad internacional”. Ban Ki Moon, secretario general de la ONU, y la Organización de la Conferencia Islámica también se han sumado a las peticiones de cese de las hostilidades. 

Quienes se mantienen fieles al régimen de Damasco son Irán (de ideología chií, como la cúpula gobernante en Siria y dependiente de ellos para ejercer su influencia) y Rusia. Moscú calificó de “incorrecta” la decisión tomada por la Liga Árabe y ratificó el envío de armas a Siria mientras no exista una resolución de Naciones Unidas que diga lo contrario. Resolución que no saldrá adelante mientras Rusia continúe ejerciendo su derecho a veto en el Consejo de Seguridad, como ya hizo el pasado mes de octubre. Entonces también China se opuso al establecimiento de sanciones, pero su parecer podría cambiar en próximas votaciones porque el pasado lunes se alineó con el punto de vista de la Liga Árabe. 

Mientras, la situación en Siria no hace más que empeorar. Lo más preocupante es que el Estado ya no tiene el monopolio de la violencia, lo que podría desembocar en una guerra civil. A los asesinatos consumados por el régimen se unen los del Ejército Sirio Libre, formado por desertores de las fuerzas armadas sirias. Según el diario ABC, estos ataques, que se vienen produciendo desde finales del mes de septiembre, provocan casi un tercio de las muertes diarias.

lunes, 14 de noviembre de 2011

La Liga Árabe suspende a Siria

La organización impondrá sanciones económicas y políticas al régimen de Damasco

La Liga Árabe suspendió a Siria como miembro de la organización el pasado sábado en una reunión extraordinaria celebrada en su sede de El Cairo. Además, acordaron establecer sanciones tanto políticas como económicas si el régimen de Damasco no pone en práctica el plan de paz que hace una semana Bashar al Asad aceptó “sin reservas”, y que suponía el cese de la violencia contra los opositores. Dichas sanciones entrarán en vigor el próximo miércoles si Siria no cambia de actitud, y tendrán vigencia hasta que el país ceda a las presiones. La organización panárabe también pidió a sus miembros que retiren a sus embajadores del país. Y algo incluso más preocupante para el régimen alauí: la amenaza de reconocer como representante legítimo del pueblo al Consejo Nacional Sirio, formado por miembros de la oposición. 

La intención original era mostrar una postura firme y unánime a favor de la suspensión (que en ningún caso implica la expulsión permanente de Siria como miembro de pleno derecho de la Liga Árabe), aunque finalmente solo 19 países votaron a favor. Irak se abstuvo, mientras que Líbano y Yemen se opusieron. Hay que recordar que en Yemen se está viviendo una situación similar a la siria, donde los manifestantes son reprimidos duramente por pedir la salida del presidente Saleh (quien en varias ocasiones ha aceptado la propuesta de la Liga Árabe de inmunidad política a cambio de abandonar el poder, pero que, en el último momento, se ha echado atrás repetidamente). Por su parte, Líbano está dirigido por el partido milicia chií Hezbolá, que comparte credo con la cúpula siria y es un firme aliado de Bashar al Asad. 

El representante sirio en la Liga Árabe, Yusef Ahmed, mostró su disconformidad con la decisión, a la que calificó de “ilegal” porque el organismo panárabe, alega, exige unanimidad para suspender a un Estado miembro. Además, añade que Damasco ya ha aplicado el pan de paz (lo que contrasta con los 104 fallecidos desde que Siria aceptó el plan de paz) y que la unidad árabe se está viendo minada porque algunos estados están sometidos a la voluntad de los países occidentales. 

Mientras, en el país de al Asad, la decisión ha provocado un recrudecimiento de la violencia. Los partidarios del régimen, armados con palos y cuchillos, atacaron la pasada madrugada la embajada de Arabia Saudí en Damasco y sedes diplomáticas de Turquía y Francia. El régimen de los Saud retiró el pasado agosto a su embajador en la capital siria, y Francia ha convocado al representante de Damasco en su país para pedirle explicaciones por los hechos ocurridos, a los que ha calificado de “inadmisibles”. Por otra parte, las relaciones entre Siria y Turquía cada día son más tensas. El Gobierno de Ankara ya anunció que impondría sanciones por su cuenta al régimen de Al Asad, aún cuando la ONU no hubiese alcanzado ningún acuerdo común para ello. Además, Turquía sospecha que el régimen sirio está aliado con el PKK, la guerrilla kurda que en los últimos meses ha intensificado su actividad violenta, con la consecuente reacción de las fuerzas de seguridad turcas.

viernes, 11 de noviembre de 2011

ONG acusa a Siria de crímenes contra la Humanidad

Human Rights Watch condena la represión sufrida en la localidad de Homs

El régimen de Bashar al Asad ha cometido crímenes contra la humanidad en la localidad siria de Homs, uno de los focos más activos de la revuelta en el país árabe. La ONG Human Rights Watch (HRW) acusa al régimen de torturas, desapariciones y empleo indiscriminado de la fuerza. Por ello, la organización pide sanciones internacionales contra el régimen. 

Según cifras de HRW, más de 587 personas han sido asesinadas por las fuerzas de seguridad sirias (principalmente compuestas por la milicia shabeeha y los mukharabat) desde el pasado mes de marzo. En números de los opositores, los fallecidos llegan a 1.400. Sea como fuere, Homs se ha convertido en la región más castigada por el régimen de al Asad. 

El informe titulado “Vivimos con en una guerra. Represión de los manifestantes en la provincia de Homs” recoge los testimonios de más de 110 víctimas y testigos de los acontecimientos. Narran cómo las fuerzas de seguridad han disparado indiscriminadamente contra manifestantes pacíficos, cuya mayor amenaza para los represores era el lanzamiento de piedras, o cómo invadían los barrios de la ciudad con vehículos blindados. Las violaciones de derechos humanos por las que HRW acusa a Siria son torturas, asesinatos, desapariciones de civiles, cortes de comunicaciones y en el suministro de alimentos y medicamentos. Muchos de los ataques perpetrados por los represores se produjeron durante manifestaciones o funerales, sin ningún tipo de aviso previo para dispersar a la multitud. En varios casos, testigos han confirmado a HRW que las fuerzas de seguridad llegaron a disparar a los ciudadanos cuando estos corrían para protegerse. 

Por todo ello, la ONG pide al Consejo de Seguridad de Naciones Unidos que tome cartas en el asunto para frenar la espiral de destrucción que se vive en Siria. Solicitan sanciones, embargo de armas y remitir al régimen al Tribunal Penal Internacional, encargado de juzgar los crímenes contra la Humanidad. Por otra parte, instan a la Liga Árabe, que se reunirá mañana en su sede de El Cairo, a suspender a Siria como país miembro por “violar los acuerdos de la organización”, en palabras de la directora de HWR para Oriente Medio, Sarah Leah Whitson. La mandataria aludía de esta forma al hecho de que el régimen ha ignorado deliberadamente el acuerdo propuesto por la Liga Árabe y que fue aceptado por Bashar al Asad hace algo más de una semana, y que apuntaba al cese de todas las acciones violentas, el repliegue de los soldados y la liberación de los presos políticos, además de permitir a observadores y periodistas que informen desde el país. 

En las últimas semanas la escalada de la violencia, a raíz del acceso de los opositores a las armas (con la creación de comités de defensa y la unión de soldados desertores a las filas contrarias al régimen), ha encendido todas las alarmas. Los manifestantes se han convertido en ocasiones en agresores y han atacado a las fuerzas del régimen, lo que ha desencadenado una semiguerra civil en la zona. El régimen acusa a los opositores de pertenecer a grupos terroristas patrocinados por países extranjeros. Desde el 2 de noviembre, al menos otras 104 personas han sido asesinadas en Homs.

jueves, 10 de noviembre de 2011

La Liga Árabe ofrece asilo a Bachar al Asad

Dirigentes de la Liga Árabe han propuesto a Estados Unidos la posibilidad de dar asilo a Bashar al Asad, presidente sirio, para terminar así con la brutal represión que comenzó hace meses y que ha dejado ya más de 3500 muertos, en cifras de Naciones Unidas. Así lo ha informado Jeffrey Feltman, asistente de la Secretaría de Estado estadounidense ante un comité del Senado. Feltman ha desvelado que casi todos los líderes árabes coinciden en que el régimen de Al Asad tiene fecha de caducidad, por lo que “se han ofrecido a darle un refugio seguro para que abandone el poder rápidamente”. Hasta que eso ocurra, Estados Unidos ha manifestado su intención de seguir aumentando la presión, tanto diplomática como financiera, sobre el régimen baazista. 

La presión a la que se ha referido Feltman no ha alcanzado la dureza que la Administración de Barack Obama y la Unión Europea desearían. Las sanciones propuestas ante el Consejo de Seguridad de la ONU para castigar la violencia impulsada por Bashar al Asad han caído en saco roto debido a las reticencias de Rusia y China. Estos dos países son miembros permanentes del Consejo de Seguridad y gozan de derecho de veto. Siria es uno de los pocos puntos de influencia que Rusia tiene en el mundo árabe y no quiere perderlo. Además, importantes relaciones comerciales enlazan a los dos países. Las razones de China para oponerse a las sanciones son similares, aunque algo menos pronunciadas.

Estados Unidos ha descartado la idea de una intervención armada en el país al estilo de la operación Oddisey Down (para la OTAN, llamada Protector Unificado) en Libia. Aún así, Siria ha acusado a Estados Unidos de otro tipo de injerencias en su política interna. Ante la ONU, el ministro de Relaciones Exteriores, Walid Muallem, instó el pasado mes de septiembre al Consejo de Seguridad a condenar a Washington por aconsejar a los ciudadanos sirios no cejar en sus aspiraciones democráticas a pesar de que Al Asad había anunciado días antes una amnistía para todos aquellos opositores que entregasen las armas.