miércoles, 16 de noviembre de 2011

Siria prosigue con la represión a pesar de las amenazas de la Liga Árabe

La organización se reunirá hoy en Rabat para suspender a Damasco ante el incumplimiento del ultimátum

El margen de maniobra concedido por la Liga Árabe a Bashar al Asad para que pusiera fin a la represión en Siria acaba hoy. El presidente baazista no ha cumplido las expectativas de la organización panárabe, que hoy se reunirá en Rabat para hacer efectiva la suspensión anunciada el pasado sábado en El Cairo. Las exigencias de la Liga Árabe incluían un cese inmediato de la violencia, la retirada del Ejército de las calles y la liberación de todos los presos políticos. Ninguna de las premisas se ha cumplido con garantías. El número de víctimas en el país aumenta cada día. Al menos un centenar de personas han fallecido en las últimas 48 horas envueltas en manifestaciones o enfrentamientos con las fuerzas de seguridad sirias. Por ello, el intento a la desesperada de convencer a la Liga Árabe de que se eche atrás en su decisión al liberar ayer a 1.180 personas arrestadas durante la revuelta ha caído en saco roto. Y más teniendo en cuenta que el número de presos de conciencia asciende hasta 15.000, según cifras de la oposición. 

El presidente al Asad está siendo presionado por todos los flancos. Al ultimátum de la Liga Árabe se añadió ayer la presión del rey Abdulá de Jordania, que pidió al dirigente sirio que abandone el poder. El monarca declaró a BBC World News que si él fuera al Asad “yo dimitiría y me aseguraría de que quienquiera que viniera detrás de mí tuviera la capacidad de cambiar el estatus quo que estamos viviendo ahora”. Por otra parte, Europa y Turquía siguieron incrementando la presión sobre el régimen. Mientras que la Unión Europea ha ampliado la prohibición de viajar a territorio comunitario y ha congelado los bienes de otros 18 individuos próximos al régimen sirio (sanciones que afectan ya a 19 entidades y 56 personas, entre las que se incluye al propio Bashar al Asad), Turquía amenaza con cortarle la luz a Siria. “Actualmente todavía les nutrimos de electricidad, pero ignoro lo que ocurrirá la próxima semana”, explica el ministro de Energía turco, Taner Yildiz. La decisión está en manos del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, que ha declarado que ya nadie espera “que el Gobierno de Asad responda a las demandas de la comunidad internacional”. Ban Ki Moon, secretario general de la ONU, y la Organización de la Conferencia Islámica también se han sumado a las peticiones de cese de las hostilidades. 

Quienes se mantienen fieles al régimen de Damasco son Irán (de ideología chií, como la cúpula gobernante en Siria y dependiente de ellos para ejercer su influencia) y Rusia. Moscú calificó de “incorrecta” la decisión tomada por la Liga Árabe y ratificó el envío de armas a Siria mientras no exista una resolución de Naciones Unidas que diga lo contrario. Resolución que no saldrá adelante mientras Rusia continúe ejerciendo su derecho a veto en el Consejo de Seguridad, como ya hizo el pasado mes de octubre. Entonces también China se opuso al establecimiento de sanciones, pero su parecer podría cambiar en próximas votaciones porque el pasado lunes se alineó con el punto de vista de la Liga Árabe. 

Mientras, la situación en Siria no hace más que empeorar. Lo más preocupante es que el Estado ya no tiene el monopolio de la violencia, lo que podría desembocar en una guerra civil. A los asesinatos consumados por el régimen se unen los del Ejército Sirio Libre, formado por desertores de las fuerzas armadas sirias. Según el diario ABC, estos ataques, que se vienen produciendo desde finales del mes de septiembre, provocan casi un tercio de las muertes diarias.

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