lunes, 28 de noviembre de 2011

La Liga Árabe estrangula la maltrecha economía Siria

La organización panárabe impone duras sanciones al régimen de Bashar al Asad 

La Liga Árabe se sube al carro de los países e instituciones que han impuesto sanciones a Siria. El régimen de Bashar al Asad se negó a permitir que un grupo de observadores de la organización panárabe se internaran en su país para analizar la situación desde dentro y marcar las pautas a seguir para llegar al fin del conflicto. Por ello, la Liga Árabe ha optado por aislar aún más al régimen alauí a base de sanciones económicas. 

Las sanciones incluyen suspender todas las transacciones con el Banco Central sirio, prohibir a los dirigentes sirios viajar a otros países árabes, congelar sus fondos en estos estados y paralizar las inversiones que los miembros de la Liga tengan previstas en Siria. El comercio también se verá frenado, aunque exceptuando los bienes de primera necesidad para la población. Los bancos centrales árabes deberán vigilar todas las operaciones que tengan como destino Siria, y permitir solo las transacciones de trabajadores sirios residentes en el extranjero a sus familiares en el país. 

Todas estas sanciones serán aplicadas de inmediato, pero hay otras que permanecen aún en el tintero. Es el caso de la cancelación de cualquier vuelo entre Siria y los países de la Liga Árabe. Esta medida requiere una revisión porque la organización considera que castigaría demasiado a la población civil. 

Ahogo económico 
Las medidas adoptadas tienen por objetivo estrangular económicamente al régimen de Bashar al Asad para que ceda a las presiones internacionales. También se verá afectada directamente la burguesía, simpatizante habitual del Gobierno sirio. La Liga Árabe pretende así que los comerciantes retiren su apoyo a al Asad cuando vean sus negocios directamente afectados por las sanciones. La economía siria se encuentra aislada por casi todos los flancos. Según el Fondo Monetario Internacional, sufrirá una recesión del 2% este año. El ministro sirio de Economía, Mohamed Nidal el Shaar, reconoce la situación: “Esta no es una crisis fácil. Es la peor de nuestra historia, porque afecta directamente al ciudadano sirio; afecta a la calle, a las fábricas, a la comunidad empresarial”, manifestó. A pesar de esta afirmación del pésimo estado del país, el Gobierno no cede y los muertos siguen aumentando cada día que pasa. Según la ONU, más de 3.500 personas han fallecido desde que la revuelta dio comienzo en el mes de marzo. 

Líbano e Irak, aliados de Damasco 
Esta es la primera vez que la Liga Árabe sanciona económicamente a uno de sus miembros (es más, a un miembro fundador como es Siria). Y lo hizo casi por unanimidad. Solo Líbano e Irak se abstuvieron en la votación. Por un lado, en Líbano el mayor peso de gobierno lo tiene el partido-milicia chií Hezbolá, importante aliado de Damasco. En cambio, el partido del ex primer ministro libanés Saad Hariri, Coalición Futuro, es de ideología suní y ha impulsado manifestaciones en contra de al Asad y, por tanto, en contra de Hezbolá. Hay que recordar que cuatro dirigentes del partido-milicia han sido imputados por la ONU por haber, supuestamente, asesinado a Rafik Hariri, padre de Saad, para hacerse con el Gobierno. Por otra parte, Irak también cuenta con un importante porcentaje de población chií, afín con el Gobierno sirio (que es de tendencia alauí, una rama del chiismo) y es el segundo socio comercial de Siria tras la Unión Europea. Siria comparte frontera con estos dos países que no acatarán el dictamen de la Liga Árabe, lo que le dará un pequeño respiro a la hora de hacer frente al bloqueo comercial. En el eje opuesto se encuentran los estados árabes suníes, encabezados por Arabia Saudí, EEUU, la UE, Turquía o Israel. El Estado judío pretende romper la conexión Irán-Hezbolá, cuyo nexo de unión es Siria. 

El Gobierno sirio ha calificado de “traición” la decisión de la Liga Árabe y acusa a la organización de violar su soberanía. El régimen también denuncia que las potencias extranjeras están impulsando la revuelta ciudadana. Al Asad se mantiene en sus trece y ha asegurado que las fuerzas de seguridad seguirán combatiendo a la oposición, a los que califica de “terroristas”. “No habrá tolerancia con ellos, les seguiremos a todas partes”, sentenció el presidente. Así parece difícil que se pueda llegar a una resolución rápida y pacífica del conflicto. 

La Liga Árabe retirará las sanciones impuestas contra Siria si el régimen baazista accede a que sus observadores entren en el país.

sábado, 26 de noviembre de 2011

La Liga Árabe se harta de Siria y planea imponer sanciones económicas

Damasco no responde a la exigencia de mandar observadores al país

Siria vuelve a ignorar el último ultimátum de la Liga Árabe. La organización panárabe había concedido al gobierno de Bashar al Asad una prórroga de 24 horas para que aceptara la presencia de observadores internacionales en su territorio que tutelaran el cese de los enfrentamientos en el país. El plazo acabó ayer y no hubo respuesta. Mientras, en Siria siguen aumentando los muertos cada día que pasa. Hoy han fallecido al menos tres personas, entre ellas un niño de diez años. 

La Liga Árabe estudia ahora imponer sanciones concretas al régimen: la suspensión de los vuelos a Siria, la congelación de las cuentas del Gobierno y la interrupción de las transacciones financieras y con el banco central. La medida más drástica incluiría prohibir los intercambios comerciales, exceptuando a los productos de primera necesidad para no penalizar más a la población civil. Por otra parte, la organización panárabe estudia romper relaciones diplomáticas con Siria (ya suspendieron su presencia en la Liga Árabe) y ceder competencias sobre el asunto a Naciones Unidas. Estas sanciones se añadirían a las que Estados Unidos y la Unión Europea ya mantienen sobre el país (embargo a las exportaciones de petróleo, congelación de activos o prohibición de viajar a varias personalidades del régimen, entre las que está incluido el presidente Bashar al Asad). 

Cualquier tipo de castigo al régimen sirio excluiría la posibilidad de una intervención armada. Así lo ha manifestado el viceprimer ministro turco y portavoz del Gobierno, Bulent Arinc. “No enviaremos soldados, no intervendremos y no permitiremos crear condiciones para que otros intervengan”, sentenció. Desde Ankara consideran que una intervención militar provocaría importantes divisiones y desequilibrios en todo oriente Medio. Según la agencia de noticias iraní FARS, al Asad ya advirtió al ministro de Exteriores turco, Ahmad Davutoglu, de importantes represalias internacionales si a la ONU se le ocurría intervenir en Siria como ya hizo en Libia. Damasco amenazó con el lanzamiento de misiles contra los Altos del Golán, anexionados a Israel en 1981, y donde también intervendría el partido-milicia chií libanés Hezbolá. En una segunda fase y en colaboración con Irán, el objetivo serían la flota estadounidense y los intereses europeos en el Golfo Pérsico. 

Mientras, en Siria, miles de personas se han lanzado a las calles de Damasco, Alepo y Latakia para protestar por las exigencias de la Liga Árabe. Apoyan al Gobierno y acusan al organismo panárabe de violar la soberanía nacional del país.

Los islamistas moderados celebran la victoria en las elecciones marroquíes

La baja participación marca los comicios 

Los islamistas moderados del Partido Justicia y Desarrollo (PJD) festejan su más que probable victoria en las elecciones legislativas de Marruecos. En la sede del partido ya celebraban anoche una fiesta (donde corría el té verde en lugar del champán) por ser el partido más votado en las elecciones que tuvieron lugar ayer en todo el país. 

Los resultados de los comicios aún no son oficiales, y los datos con los que cuenta el PJD provienen de los escrutinios parciales que los propios interventores del partido, colocados en las mesas electorales, les han facilitado. Según el secretario general de los islamistas moderados, Abdelilá Benkiran, el recuento final superará todas las expectativas. “Vamos a conseguir entre 90 y 100 escaños”, apuntó. Aún así, el recuento parcial correspondía sobre todo a los votos de las ciudades, de donde el PJD recibe casi todo su apoyo. Aún faltan por contabilizar las zonas rurales, mucho más desfavorables para ellos. El Ministerio del Interior aún no se ha pronunciado para ofrecer datos oficiales. 

Abdelilá Benkiran, secretario general del PJD, con toda probabilidad ganador de las elecciones

El parlamento marroquí está compuesto por 395 diputados, lo que obligará al PJD a aliarse con otras fuerzas políticas. La principal opción para los islamistas es coaligarse con los partidos del actual Gobierno de coalición: el Partido Istiqlal (nacionalistas y liderados por el actual primer ministro, Abbas el Fassi), la Unión Socialista de las Fuerzas Populares (la principal formación de centro-izquierda y que forma parte de la Internacional Socialista) y el Partido del Progreso y el Socialismo. De momento, sólo han descartado el acuerdo con el Partido Autenticidad y Modernidad (PAM), más conocido como “el partido del rey”, y la Agrupación Nacional de Independientes (RNI), del actual ministro de Economía, Salahedine Mezuar. 

Estas elecciones se han adelantado 10 meses debido a las reivindicaciones aperturistas del movimiento 20-F, la vertiente marroquí de la primavera árabe. Sus protestas también obligaron al rey Mohamed VI a modificar la Constitución y recortar sus poderes como monarca. Las modificaciones establecidas se aplicarán a partir de estas elecciones, e implican que el monarca deba elegir al que será primer ministro de entre los candidatos de la formación política ganadora, sin tener que decantarse por el líder del partido, en este caso el PJD. Los islamistas moderados no eran, ni mucho menos, los preferidos por Mohamed VI para formar gobierno. 

Baja participación 
Las elecciones marroquíes se han visto marcadas por el escaso interés que suscitan entre la población. Solo el 45% de los 13,5 millones de electores inscritos han ejercido su derecho al voto. El porcentaje se reduce hasta el 28,4% de participación si se contabiliza también a los mayores de 18 años que no se han inscrito en las listas bien por apatía o bien por rechazo. A pesar de todo, la afluencia ha sido más elevada que en el año 2007, cuando solo acudieron a votar el 37% de los inscritos. 

El Gobierno ha intentado a toda costa convencer al electorado de que ejerciera su derecho a voto. El Ministerio del Interior ha enviado mensajes de texto a los electores y ha fomentado los anuncios de televisión para inducir a la movilización. Incluso algunos imanes, funcionarios del Estado, excusaron a los fieles que no acudieron a la oración del viernes si fue para ir a votar. Pero, a pesar de todo el esfuerzo, la implicación popular con las reformas “anti primavera árabe” impulsadas por Mohamed VI ha sido escasa. En cambio, parece que el Movimiento 20 de Febrero, impulsor de las protestas ciudadanos, ha visto medianamente satisfechos sus deseos. Durante las últimas semanas y apoyados por tres partidos de izquierdas y la gran asociación islamista Justicia y Espiritualidad, han promovido el boicoteo a las urnas. Éstos últimos convocaron el jueves por la noche una gran marcha en las calles de Tánger para mostrar su rechazo al proceso electoral, en el que no están admitidos. 

Elecciones limpias 
4.000 observadores velaron durante toda la jornada electoral para que la transparencia se mantuviera durante las votaciones y el recuento. A pesar de ello, es difícil mantener la legalidad con más de 38.000 colegios en los que los ciudadanos podían ejercer su derecho al voto. De esos 4.000 observadores, solo 200 eran extranjeros. 

Los resultados definitivos de los comicios se conocerán esta tarde o mañana, unas 48 horas después del cierre de los colegios electorales.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Los islamistas, favoritos en las elecciones más democráticas de la historia de Marruecos

El Rey se verá obligado a elegir a un primer ministro del partido vencedor


Las elecciones del próximo viernes en Marruecos representan un reto para el reino alauí. Son los primeros comicios celebrados tras la reforma constitucional que las protestas ciudadanas obligaron a llevar a cabo el pasado mes de julio. La principal novedad es que el rey Mohamed VI estará obligado a elegir a un primer ministro que milite en el partido vencedor de las elecciones. Hasta ese momento, el monarca podía escoger al candidato que más le gustase, independientemente de si era miembro del partido vencedor, de otro o si ni siquiera había concurrido a los comicios. 

Desde la independencia en 1956, nunca una Constitución había concedido tantos poderes al Primer Ministro en detrimento del Rey en Marruecos. Por ello, los partidarios del monarca temen un posible ascenso de los islamistas moderados, representados por el Partido Justicia y Desarrollo: ahora Mohamed VI tendría que elegir como primer ministro a un miembro de esta formación. Tras la victoria de Ennahda en Túnez y el ascenso de este tipo de formaciones en Egipto y Libia, el PJD se alza como favorito en Marruecos. Actualmente son la segunda fuerza en el Parlamento y el principal partido de la oposición. 

Marruecos está llevando a cabo una importante campaña de movilización del electorado para que los ciudadanos acudan a las urnas, y aún así no parece que los resultados vayan a ser positivos. En el país magrebí hay más de 20 millones de potenciales electores, pero solo algo más de 13,6 están inscritos y podrán participar el viernes. Los ocho millones restantes no poseen el carné necesario, ya sea por apatía o por desacuerdo con el proceso. Además, el número de votantes ha descendido en casi dos millones desde las últimas legislativas a pesar de que la población adulta ha aumentado. Una delegación de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa ha declarado que no parece que los comicios “susciten demasiado entusiasmo” entre los marroquíes. 

Otras fuerzas políticas 
El actual partido del Gobierno es Istiqlal, la derecha social conservadora liderada por el primer ministro El Fassi. Todo apunta a que no seguirá en ese puesto tras los comicios. También destaca un grupo conocido como G8, un conjunto de formaciones liberales que no se presentan juntas, pero que pretenden aliarse en el nuevo Parlamento para formar un bloque antiislamista. Dentro de ella se encuentra el Partido Autenticidad y Modernidad (PAM), fundado hace cuatro años por Fouad Alí el Himma, un amigo personal del Rey que ocupó el cargo de viceministro del Interior. Dos años después de su creación, el PAM ganó las elecciones municipales de 2009 a pesar de no ser la fuerza más votada en ninguna de las grandes ciudades. Actualmente, cuenta con medio centenar de diputados pese a no haberse presentado a las elecciones de 2007 (estos representantes tránsfugas se cambiaron de otros partidos al PAM durante el transcurso de la legislatura). A pesar de todo, el PAM concurrirá a las elecciones sin grandes aspiraciones (y sin Himma) porque ha recibido grandes críticas de parte del Movimiento 20 de Febrero. 

Manifestaciones proboicot 
Muchos marroquíes discrepan con el proceso electoral. En ciudades como Tánger, Casablanca o Rabat, entre otras 60, se registraron el pasado domingo manifestaciones favorables al boicoteo de las elecciones. Protestas que todas las televisiones y radios del país pasaron por alto en una clara estrategia de la Administración para que nuevos ciudadanos no se adscriban al boicoteo y que la participación supere el 37% del año 2007. 

Pase lo que pase el viernes, quien seguirá llevando las riendas de Marruecos será el monarca Mohamed VI.

Libia juzgará a Saif al Islam


El Tribunal Penal Internacional acepta que el país tiene pleno derecho para procesar al hijo de Gadafi 

El fiscal general del Tribunal Penal Internacional (TPI), Luis Moreno Ocampo, atribuye a Libia el derecho a juzgar a Saif al Islam, hijo del fallecido líder libio Muamar al Gadafi. 

El fiscal del Tribunal de la Haya ha viajado a Trípoli para aclarar las competencias del caso con las nuevas autoridades libias, y ha llegado a la conclusión de que el país puede encargarse del asunto. El TPI solo gestiona los casos en los que el país implicado no persiga el delito o no pueda hacerse cargo del proceso judicial. “En mayo emitimos una orden de detención porque los libios no podían hacer justicia en Libia. Ahora que los libios están decididos a hacer justicia, podrán hacerla y nosotros les ayudaremos”, aseveró el fiscal. Además, pidió que los jueces de La Haya estén involucrados en el proceso para supervisarlo. “En cuanto los jueces de la Corte Internacional acepten esto, el proceso estará en manos libias”, dijo Moreno Ocampo. Sin embargo, un espinoso tema separa a ambas instituciones: por un lado, el mayor castigo que impone el TPI es la cadena perpetua, mientras que en Libia se admite la pena de muerte. En el caso de que Trípoli no pudiera hacerse cargo del proceso, será el TPI el que lo retomara. La Haya acusa a al Islam de crímenes contra la Humanidad. 

Moreno Ocampo informó que no está en sus planes reunirse con Saif al Islam en su viaje. El prisionero fue visitado ayer por una delegación de la Cruz Roja. “Parecía en buen estado de salud”, aseguró el portavoz de la organización, Steven Anderson. “El Ingeniero”, como es conocido entre la población por sus estudios, sigue arrestado en la ciudad de Zintan, 150 kilómetros al suroeste de la capital. Los milicianos que capturaron al hijo de Gadafi se negaron a trasladarlo a Trípoli hasta que se formara el nuevo Gobierno. Al Islam era su medida de presión para sacar una buena tajada en el Ejecutivo. Así ha sido. El jefe del Consejo Militar de Zintan, Osama al Jubali, se ha alzado como ministro de Defensa. 

El hijo del exlíder libio fue capturado el pasado día 19 en Ubari, 800 kilómetros al sur de Níger. Iba disfrazado de tuareg y pretendía huir a Níger, pero los milicianos de Zintan le interceptaron antes de que pudiera cruzar la frontera.

El presidente Saleh acepta por cuarta vez una salida pacífica al conflicto en Yemen

El mandatario ha viajado a Riad para firmar el plan del Consejo de Cooperación del Golfo 

Primera aparición pública de Saleh tras sufrir el atentado en Saná

El presidente de Yemen, Ali Abdalá Saleh, ha viajado a Riad para firmar el plan del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) que le insta a abandonar el poder y convocar elecciones en dos meses. Y ya es la cuarta vez que lo acepta. Las tres anteriores el mandatario yemení se echó atrás en el último momento. 

Las protestas contra el régimen estallaron el pasado 27 de enero y los muertos superan los dos centenares. En el mes de abril el CCG, formado por Arabia Saudí, Emiratos Árabes, Kuwait, Omán, Bahréin y Qatar, propuso a Saleh traspasar el poder a su vicepresidente, Abdo Rabu Mansur Hadi, crear un Gobierno de unidad nacional en un plazo de 30 días y convocar elecciones dos meses después. La iniciativa también incluye inmunidad para el presidente yemení y sus altos cargos, algo con lo que los ciudadanos del país del golfo no están de acuerdo. Decenas de miles de opositores han salido a la calle de la capital, Saná, y de Taiz, la segunda ciudad del país, para pedir que Saleh sea juzgado por sus delitos. Además, protestan porque este acuerdo no supondría una ruptura con el actual régimen. 

Durante el transcurso de las protestas, Saleh ya ha viajado a Riad, pero por motivos muy diferentes. El presidente yemení sufrió en junio un atentado en el palacio presidencial que le produjo quemaduras por todo el cuerpo, por lo que se desplazó a Arabia Saudí para ser tratado. Según confirmó el propio Saleh, fue intervenido quirúrgicamente hasta en ocho ocasiones. Su evacuación y el vacío de poder alentaron los rumores de un golpe de estado, aunque la intervención de los saudíes evitó cualquier intento de la oposición de tomar el control del país. El pasado 23 de septiembre volvió a Yemen y a principios de octubre prometió que dimitiría, lo que no se produjo. Diplomáticos occidentales explican estos cambios de opinión (incluyendo las tres veces que ha aceptado y luego rechazado el plan del CCG) a la influencia de su hijo Ahmed y de tres de sus sobrinos. Ellos controlan los principales cuerpos de seguridad del país. Por eso este nuevo intento de buscar una salida pacífica al conflicto yemení no alienta al optimismo.

lunes, 21 de noviembre de 2011

Milicianos libios capturan a Saif al Islam

El hijo de Gadafi temía correr la misma suerte que su padre y pidió un disparo en la cabeza 
Saif al Islam disfrazado de tuareg en el avión que le lleva hasta Zintan

El hijo predilecto de Muamar al Gadafi, Saif al Islam, fue detenido el pasado fin de semana en Ubari, región 800 kilómetros al sur de Trípoli, según informó el Consejo Nacional de Transición (CNT) libio. Al Islam se encontraba en una región montañosa y entregó sin oponer resistencia al verse acorralado por una brigada de combatientes de la ciudad de Zintan. El hijo del dictador aseguró a la agencia Reuters que se encuentra “bien”, y explicó que las heridas que muestra en su mano derecha fueron provocadas hace un mes por un ataque de la OTAN. 

“El Ingeniero”, como le llamaban los libios por sus estudios, se dirigía a Níger. Allí podría haber recibido asilo político y evitar así la orden de busca y captura que el Tribunal Penal Internacional lanzó el pasado 27 de junio contra él, acusándole de crímenes contra la Humanidad. Pero el convoy en el que viajaba fue interceptado antes de llegar a su destino. Saif al Islam, disfrazado con ropas de tuareg, se identificó como Abdelsalam (“servidor de la paz”), un  cuidador de camellos. Pero no engañó a los milicianos, que le reconocieron inmediatamente. Al ser detenido, pidió a sus captores que le mataran de un tiro en la cabeza. Temía correr la misma suerte que su padre y su hermano Mutasim, quienes fueron torturados antes de morir y de que sus cadáveres fueran expuestos ante la multitud como un trofeo de guerra. 

Según la versión de La Vanguardia, al Islam fue entregado por los tuareg a miembros del CNT a cambio de permitir el paso a un convoy de alimentos. El pueblo bereber protegía al hijo del sátrapa cerca de la frontera libia con Argelia y Níger. (Lo que no cuadra de esta información es que no son miembros del CNT los que mantienen capturado a Saif al Islam, sino milicianos de Zintan). 

Saif al Islam ha sido trasladado a Zintan, a 150 kilómetros al sur de Trípoli, donde permanecerá arrestado hasta que se forme un nuevo Gobierno en el país. Todos los pronósticos apuntan a que esto sucederá el próximo jueves 24. 

El primer ministro libio interino, Abdelrrahim al Kib, ha asegurado que Saif al Islam será tratado como “un prisionero de guerra conforme a las leyes internacionales”. El CNT se ha visto avergonzado y presionado por la comunidad internacional tras la muerte de Muamar al Gadafi. El dictador libio fue capturado por los rebeldes de Misrata, que le maltrataron, pasando por alto todos los principios del derecho internacional. Las autoridades libias no quieren que esto vuelva a repetirse. Al Islam será juzgado por asesinatos, represión y corrupción. Lo que no está claro es que si será en Libia o en la Corte Penal Internacional donde sobre él pesan cargos de crímenes de lesa humanidad por mandar matar a manifestantes desarmados. La decisión está en manos del Gobierno libio, aunque el fiscal jefe de la justicia internacional, Luis Moreno Ocampo, pretende viajar al país magrebí la próxima semana para aclararlo. “Iré a Libia a discutir cómo manejaremos este asunto. Pero la noticia es que Saif comparecerá ante la justicia. Dónde y cómo es lo que vamos a discutir”, alegó el fiscal. Será difícil convencer a las autoridades libias, que se han mostrado reticentes a que al Islam sea extraditado. 


Saif al Islam a cambio de poder político 

La captura de Saif al Islam se ha convertido en la principal baza que tienen los milicianos de Zintan para lograr una importante cuota de poder en el Ejecutivo. Según el británico The Times, esperan lograr el ministerio de Defensa y el control de las milicias callejeras a cambio de entregar al detenido al CNT. Al Islam se encuentra oculto en una casa de Zintan, una ciudad de 50.000 habitantes ubicada en las montañas occidentales libias que fue un bastión de la resistencia contra Gadafi. Los rebeldes de esta localidad fueron claves en la caída de Trípoli en agosto, desde cuando controlan el aeropuerto internacional de la capital. Junto con Misrata, son los que manejan el cotarro en Libia, por encima incluso de las instituciones. Solo los captores del “Ingeniero” conocen su ubicación exacta. 


De liberal aperturista a sádico combatiente 

Hasta el pasado mes de febrero, Saif al Islam (“la espada del Islam”) había sido considerado la cara liberal de los Gadafi. Tiene 39 años y se ha formado en las mejores escuelas de Reino Unido y Austria. Es doctor por la London School of Economics, y su tesis trataba sobre “El papel de la sociedad civil en la democratización de las instituciones de gobernanza global”. Antes de que dieran comienzo las revueltas, se había mostrado abierto y dialogante. Fue mediador en las conversaciones que consiguieron que Gadafi abandonara su programa de desarrollo de armas nucleares. Pero en febrero su buena imagen se derrumbó. Amenazó con ríos de sangre si los rebeldes libios continuaban con sus reivindicaciones y, según el jefe de seguridad de su padre, empujó a Muamar al Gadafi no ceder y combatir hasta el final.